El Renacimiento fue un movimiento cultural decisivo en la historia europea, desarrollado entre los siglos XV y XVI. Supuso un regreso consciente a los valores del mundo clásico grecorromano, una nueva visión del ser humano y un profundo interés por la razón, la ciencia y la experiencia directa del mundo. Su impulso nació en Italia y, desde allí, se expandió por toda Europa.
En la pintura, el Renacimiento marcó una transformación radical: se buscaron la armonía, el equilibrio y la proporción, al mismo tiempo que se perfeccionaron la perspectiva, el estudio anatómico y el tratamiento naturalista de la luz. Los artistas pasaron de ser artesanos anónimos a convertirse en creadores reconocidos, y la figura del genio individual comenzó a tomar forma.
