La pintura barroca italiana se extiende desde finales del siglo XVI hasta bien entrado el XVIII. Frente al arte renacentista, que prefería representar el instante previo a la acción, los pintores barrocos eligieron el momento más intenso y decisivo. Nacida en Roma como respuesta visual a la Reforma protestante, fue impulsada por la Iglesia Católica durante la Contrarreforma para recuperar fieles mediante obras emotivas, grandiosas y de lectura directa.
